Muy pronto, aquí: tu sqwat.
Los primeros sqwats ya están a fuego lento. Únete a la beta y contaremos aquí tu historia.
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Comidas caseras, para llevar a casa o para compartir juntos. Con amigos, en familia, con amigos de amigos… o con caras nuevas del barrio.
A la hora que te venga bienBrunchComidaMeriendaAperitivoCena
19:40 — A tres calles, la mesa está puesta.

Los sqwats del barrio, su menú, su anfitrión. Eliges y reservas.
20:15 — La fuente pasa de mano en mano.

Sin margen ni cuenta: simplemente se divide el precio de la compra.













22:45 — Nadie se quiere ir.
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Unirme a la betaLa app es gratis. El anfitrión calcula lo que costará la compra y Sqwat lo reparte entre todas las plazas, incluida la suya: el anfitrión paga su parte como todos. El precio que ves incluye los gastos de Sqwat (5 % y 0,99 € por plaza). Se fija desde el principio y ya no cambia, aunque queden plazas libres. Tu tarjeta se bloquea cuando pides tu plaza y solo se cobra si el anfitrión te acepta.
Con precio máximo, pagas como mucho el precio indicado: después de la comida, el anfitrión indica lo que gastó de verdad y recuperas la diferencia. Con precio fijo, pagas el precio indicado, diga lo que diga el tique de compra. Y en un sqwat privado o secreto, el anfitrión también puede invitar: sus invitados no pagan nada.
En casa, es compartir gastos: mientras el anfitrión coma con sus invitados y lo que paguen no supere el coste real de la compra, no es un ingreso. Todo lo que reciba por encima de eso es un ingreso imponible que tiene que declarar. Por eso Sqwat calcula el precio a partir de la compra. Para llevar, la regla es más estricta: un sqwat para llevar a la semana como máximo (más allá, se convierte en un negocio de catering, con cocina profesional y licencias), y lo que recibe el anfitrión es imponible, aunque solo sirva para pagar la compra.
Invitas tú: el precio se fija al principio y tus invitados no pagan nada más.
Qué va. Una sopa, pasta, una raclette: lo que importa es la mesa. La app te hace la lista de la compra y te guía en la cocina, paso a paso.
Para eso están los sqwats públicos: caras nuevas, a dos calles de casa. ¿Prefieres entre amigos o amigos de amigos? Pasa a un sqwat privado o secreto.
Solo tus invitados confirmados, una vez aceptada su plaza.
Hasta 24 horas antes, recuperas tu parte, menos los gastos de servicio. Si cancela el anfitrión, te lo devolvemos todo.
Dilo una vez en tu perfil: Sqwat te avisa cuando un menú no te va.
Para tener una cuenta hay que tener 18 años. Tus hijos vienen contigo: añádelos a tu perfil y se suman a tu solicitud.
Sqwat está en beta, por invitación. Déjanos tu e-mail: te escribimos en cuanto la app esté en las tiendas.
El sábado que viene — ¿en tu casa?
Sqwat abre poco a poco. Déjanos tu e-mail para recibir tu invitación.